COMPONENTES PRINCIPALES DE LAS FUNCIONES EJECUTIVAS
Planificación: La planificación es un proceso cognitivo complejo y metódico que permite a una persona anticipar, organizar y coordinar una serie de pasos o acciones con el fin de alcanzar un objetivo específico. Este proceso implica, en primer lugar, la capacidad de identificar y definir con claridad cuál es la meta que se desea lograr. A partir de ahí, se requiere analizar la situación, seleccionar los elementos más relevantes, establecer prioridades y prever los recursos necesarios. Además, es fundamental ordenar las acciones en una secuencia lógica, estimar el tiempo que cada paso demandará y anticipar posibles dificultades. La planificación también conlleva una supervisión constante del progreso, lo que permite hacer ajustes cuando sea necesario para asegurar el cumplimiento de la meta. Esta habilidad es clave tanto en el ámbito académico como en la vida cotidiana, ya que optimiza el uso del tiempo, reduce la improvisación y mejora la eficacia en la resolución de tareas complejas.
En niños y niñas de 3 a 5años, la planificación está en una etapa incipiente y se da de manera más concreta y visual. Por ejemplo: Elegir qué material es usar para hacer una torre de bloques. Decidir qué pasos seguir para pintar un dibujo. Participar en juegos donde tienen que seguir una secuencia (como juegos de roles o simulaciones).
Fluidez o fluencia verbal: Fluidez verbal en el desarrollo del lenguaje
La fluidez verbal es la capacidad de producir lenguaje de manera espontánea y
continua, con un flujo natural, sin pausas excesivas, y con facilidad para acceder al
vocabulario. Una persona con buena fluidez verbal puede expresarse con claridad,
coherencia y rapidez, organizando sus ideas de forma lógica y adecuada al contexto.
Esta habilidad no solo implica hablar con soltura, sino también seleccionar las palabras
correctas según la situación comunicativa. Gracias a la fluidez verbal, es posible
realizar tareas como nombrar palabras que comiencen con una letra específica en un
minuto, o enumerar categorías como animales en ese mismo tiempo. Además, permite
conceptualizar, describir y argumentar de manera eficiente, lo cual es fundamental
tanto en la comunicación cotidiana como en contextos educativos.
Para las educadoras de párvulos, fomentar la fluidez verbal en los niños y niñas es clave
para su desarrollo lingüístico y cognitivo, ya que potencia su capacidad de expresión,
comprensión y aprendizaje en general.
La fluidez verbal necesita de procesos cognitivos como la capacidad de producción verbal controlada y programada, organización de la respuesta, estrategias de búsqueda y eliminación de respuestas previamente dadas. Asimismo, se ponen en marcha procesos cognitivos como la atención, la memoria de trabajo, la flexibilidad, la velocidad de procesamiento de la información, la iniciativa y el monitoreo de producción, actividades propias del funcionamiento ejecutivo y asociadas al lóbulo frontal.
La fluidez verbal en preescolar es clave porque potencia el desarrollo del lenguaje, favorece el pensamiento, mejora la socialización y prepara el terreno para el aprendizaje escolar posterior.
Flexibilidad Mental: Capacidad que tiene nuestro cerebro para adaptar nuestra conducta y pensamiento a situaciones novedosas, cambiantes o inesperadas respondiendo de manera adecuada y pertinente. Las personas que no tienen desarrollada suficientemente esta función emiten la misma respuesta, de una manera rígida con incapacidad para adaptarla a estímulos cambiantes.
La flexibilidad mental en preescolar le ayuda a: Resolver de problemas: Les ayuda a buscar nuevas soluciones cuando algo no funciona. Adaptarse a los cambios: Los niños flexibles no se frustran tanto cuando las rutinas cambia no cuando algo no sale como esperaban.Control de impulsos: Pueden detenerse, pensar y actuar de otra manera si algo no resulta.
Relaciones sociales: Mejora su capacidad para entender otros puntos de vista y negociar en juegos o conflictos.
Ejercicios para estimular la flexibilidad cognitiva “Cambia la regla” Cómo se juega: Comienza un juego simple (como aplaudir con una señal), y luego cambia la regla. Por ejemplo, si digo “rojo”, aplaudimos; pero si digo “verde”, saltamos. Beneficio: Obliga a los niños a inhibir una respuesta automática y adaptarse a nuevas normas.
Clasificación por diferentes criterios
Materiales: Bloques, botones, figuras de colores, etc.
Actividad: Pídeles agrupar por color, luego por forma, luego por tamaño.
Beneficio: Cambiar de criterio de clasificación mejora la flexibilidad cognitiva.
Inhibición: La inhibición, también conocida como control inhibitorio, es una de las principales funciones ejecutivas del cerebro humano. Esta capacidad permite regular y controlar las respuestas impulsivas o automáticas, especialmente cuando estas no son adecuadas para la situación en la que se encuentra la persona. Gracias a esta habilidad, el individuo puede detener una reacción inmediata (como hablar sin pensar, interrumpir, actuar sin medir las consecuencias) y reemplazarla por una respuesta más reflexiva, razonada y adaptada al contexto.
Cuando existen dificultades en el control inhibitorio, las personas tienden a actuar de forma impulsiva, con dificultades para mantener la atención, seguir instrucciones, controlar sus emociones o evaluar las consecuencias de sus actos. Por ello, el desarrollo de esta capacidad es esencial desde la infancia, y debe ser promovido tanto en casa como en el entorno educativo mediante estrategias de autorregulación, juegos de control atencional, normas claras y rutinas estructuradas.
Cuando existen dificultades en el control inhibitorio, las personas tienden a actuar de forma impulsiva, con dificultades para mantener la atención, seguir instrucciones, controlar sus emociones o evaluar las consecuencias de sus actos. Por ello, el desarrollo de esta capacidad es esencial desde la infancia, y debe ser promovido tanto en casa como en el entorno educativo mediante estrategias de autorregulación, juegos de control atencional, normas claras y rutinas estructuradas.
Cuando existen dificultades en el control inhibitorio, las personas tienden a actuar de forma impulsiva, con dificultades para mantener la atención, seguir instrucciones, controlar sus emociones o evaluar las consecuencias de sus actos. Por ello, el desarrollo de esta capacidad es esencial desde la infancia, y debe ser promovido tanto en casa como en el entorno educativo mediante estrategias de autorregulación, juegos de control atencional, normas claras y rutinas estructuradas.
El control inhibitorio implica una gestión consciente del comportamiento, en la que se interrumpe una acción o pensamiento habitual o instintivo para dar paso a una alternativa más adecuada. Por ejemplo, un niño que logra esperar su turno para hablar está ejerciendo control inhibitorio al resistir el impulso de interrumpir. De igual forma, un adulto que evita reaccionar agresivamente ante una provocación está demostrando esta capacidad.
Esta función ejecutiva no actúa de manera aislada, sino que colabora estrechamente con otras habilidades cognitivas, como la atención, la memoria de trabajo, la planificación y la toma de decisiones. Es fundamental para la anticipación de consecuencias, la organización de conductas, la formulación de metas y el comportamiento social adecuado.
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